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Biblioteca El Rosario

El mezcal como bebida, ha servido a Oaxaca para mostrar otra cara más de las muchas cosas que puede ofrecer al mundo. Al mismo tiempo ha servido para que muchas historias se entretejan en torno a quienes participan en su producción y comercialización.

Algo como esto ocurrió en 2012 en una oficina de la colonia Roma en la ciudad de México, en aquella reunión se conocieron Graciela Angeles y Jacobo Márquez, este último socio de una tienda de mezcales llamada “Sabrá Dios”, que en aquellos años apenas iniciaba en la colonia Roma y que tiene como filosofía el trabajar con pequeños productores de mezcal que comercializaran bajo marca propia sus producciones. Después de intercambiar ideas sobre la bebida iniciaron una plática más profunda de la que un año después daría como resultado el inicio de la construcción de la biblioteca el Rosario.

Cuando hablamos de lo que el mezcal debería generar en las poblaciones mezcaleras la mayoría piensa en fuentes de empleo, lo cual resulta una respuesta obvia si se piensa en que se requiere ampliar el número de palenqueros o mezcaleros al aumentar la demanda de la bebida, sin embargo, el aspecto social de la comunidad poco o nada se menciona. Desde la perspectiva de Jacobo y Graciela, el mezcal debe generar un desarrollo integral, en el cual, la educación y la cultura son un pilar fundamental.

Pensar en la cantidad de maestros mezcaleros que han firmado contratos donde aparentemente son beneficiados, pero que con el paso de los años se percatan de que por su analfabetismo no pudieron leer y comprender el contenido del contrato, es una de las cosas más dolorosas. La pobreza regularmente va acompañada de bajos niveles educativos lo que redunda en la limitada posibilidad de desarrollo de capacidades, pues, aunque nuestra gente es conocedora del proceso, se queda rezagada al momento de enfrentarse a los registros o cuestiones técnicas de proceso que requiere un conocimiento mayor al de la primaria.

De esta manera, el proyecto de la biblioteca el Rosario se plantea como un centro generador de herramientas para los jóvenes de la comunidad de Santa Catarina Minas. El proyecto general recibe el nombre de “Bibliotecas para pueblos mezcaleros” el cual tiene como objetivo construir bibliotecas que impulsen el interés en los niños y jóvenes por seguirse preparando. En el municipio de Santa Catarina Minas se cuenta con escuelas hasta nivel básico, a donde llega el 90% de los jóvenes en edad escolar, sin embargo, una vez concluido este nivel el porcentaje se reduce drásticamente, quienes continúan estudiando son en su mayoría mujeres mientras que los varones presentan mayor deserción escolar. Sin embargo, la meta que originalmente sólo se centraba en apoyar a los jóvenes en edad escolar para abatir costos y ofrecer instrumentos para el desarrollo de sus tareas y proyectos de investigación ha tomado un matiz más allá del mero estudio, con el paso de los meses y a poco más de cinco años de haber iniciado la construcción de la biblioteca esta se ha construido más en un centro cultural superando por mucho la biblioteca.

El proyecto se encuentra encabezado por un comité  conformado por habitantes del mismo barrio constituido bajo la figura legal de Asociación Civil. Antes de definir el lugar donde se construiría se definieron las condiciones que la población beneficiaria debía cubrir. Dentro de las características se consideró, ser el barrio con mayor número de jóvenes y niños en edad escolar, tener el nivel de pobreza más alto, contar con un espacio propio o tener a disposición para donar un espacio, dicho terreno debería quedar a nombre de la Asociación civil misma quien a su vez es la responsable del espacio y que está a cargo de dar vida al proyecto.

Así mismo, se coincidió que dada la falta de continuidad de los proyectos gubernamentales era imperante que el proyecto se empujara desde la sociedad civil y que esta fuera autónoma en la toma de decisiones y sobre todo para mantener activo el proyecto independientemente de cuestiones políticas y religiosas.

De esta manera, el comité de la biblioteca se dio a la tarea de otorgar su participación a través de “tequios” con los cuales se construyeron 9 mil adobes, mismos que fueron elaborados con tierra y fibra de maguey, rescatando la técnica de construcción otrora empleada en toda la comunidad y hoy día en desuso. De esta misma forma se colecto gran parte de la piedra que forma los muros, se adquirió el carrizo con que se construyeron algunos techos, puertas ventanas y barandales.

No sólo la gente de la comunidad ha aportado trabajo y materiales para este proyecto, se ha contado con el apoyo económico por parte de Fondeadora Ciel en 2014, y donativos recibidos por parte de la tienda de mezcales “Sabra Dios” a través Jacobo Márquez, la importadora de mezcal Heavy Metl, algunos bares como “suerte” y de muchos consumidores principalmente de Estados Unidos y del público en general que se ha querido sumar al proyecto.

El comité estuvo integrado originalmente por 10 personas de las cuales 6 eran mujeres, actualmente sólo quedan 4 integrantes del comité, 2 mujeres y 2 hombres. Esto debido a la cantidad de trabajo que se ha tenido que realizar durante los primeros 4 años, pues también han realizado actividades para obtener fondos, aunque básicamente su aportación ha sido con trabajo.

Para los actuales miembros del comité la razón que los motiva a seguir en el proyecto es la intensión de que sus nietos o hijos puedan tener mejores condiciones de vida que las que ellos han tenido. Santa Catarina Minas, ha sido una comunidad que se ha caracterizado por la producción de mezcal, su famoso mezcal minero, sin embargo junto con la producción de mezcal también ha sido cuna de músicos, lo cual se puede constatar con el número de bandas de viento que existen actualmente.

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